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Introducción

Un peligro natural es una situación meteorológica determinada o que esté relacionada con  las inundaciones y tenga potencial para infligir pérdidas o daños a la comunidad al medio ambiente. Un desastre natural es un fenómeno extremo causado por un peligro natural que afecta gravemente el tejido de una comunidad y suele requerir la intervención del gobierno para devolver la comunidad a la normalidad. Los peligros pueden inducir la crisis, sin ocasionar desastres necesariamente. Aunque muchos peligros naturales pueden ser inevitables, los desastres naturales no lo son totalmente.

Los fenómenos climáticos extremos, la exposición y la vulnerabilidad están influenciados por una amplia gama de factores, incluidos el cambio climático antropogénico, la variabilidad natural del clima y el desarrollo económico. Los fenómenos naturales extremos pueden contribuir a la ocurrencia de desastres, pero los riesgos de desastre no solo obedecen a fenómenos físicos. Los riesgos de desastres surgen de la interacción entre fenómenos meteorológicos o climáticos extremos, junto con fenómenos sociales tales como la vulnerabilidad social y su distribución en el territorio. Por ello la gravedad de los impactos relativos a los fenómenos climáticos extremos poseen una multicausalidad, que deriva en situaciones de riesgo o en desastres cuando existe población afectada, y se producen alteraciones graves en la organización de las comunidades involucradas.

(Fuente: Gestión de los riesgos de fenómenos meteorológicos extremos y desastres para mejorar la adaptación al cambio climático, resumen para responsables políticas, IPCC)

Entre dichos fenómenos extremos, destacamos la sudestada que se caracteriza por la ocurrencia de vientos persistentes, de intensidad moderada a fuerte, proveniente del sur – sudeste, generalmente acompañado con lluvias. De manera característica afecta el estuario del Río de la Plata provocando importantes crecientes e inundaciones.

Su duración es de1 a 3 días, pero se han dado casos de mayor duración. El fenómeno de sudestada afecta las márgenes y el valle aluvial del Río de la Plata y por efecto de remanso al Riachuelo, hasta arriba del Puente de La Noria, y sus márgenes y la parte inferior de las cuencas. Hacia el sur del Gran Buenos Aires se encuentran numerosos arroyos que desaguan directamente en el río de la Plata, que también se ven afectados por sudestadas o tormentas intensas. Al sur de la Cuenca del Matanza-Riachuelo se destacan, de norte a sur, los arroyos Sarandí, de las Piedras, Santo Domingo, Jiménez, de las Conchitas, Baldovinos, el Gato, entre otros; al sur de La Plata, los arroyos Maldonado, Pescado, Cañada Arregui, Buñirigo, San Felipe, etc.  Las crecientes del río y arroyos debido a sudestadas o lluvias intensas en el área metropolitana del Gran Buenos Aires afectan a gran parte de la población que reside en el margen del Río de la Plata y sus afluentes (arroyos).

La extensión universitaria, junto con la docencia y la investigación son las bases de la carta magna de la Universidad de Buenos Aires y por ende de sus respectivas Unidades Académicas. Se entiende la extensión como un proceso comunicacional, educativo, cultural y científico que articula la enseñanza y la investigación con el fin de transferir dichos conocimientos a la sociedad y contribuir a mejorar la calidad de vida de la misma.

El presente Proyecto busca contribuir a mejorar la calidad de vida de los habitantes del barrio La Ribera (Quilmes, Bs. AS.) afectado a las inundaciones producto de sudestadas o precipitaciones. Estos fenómenos meteorológicos e hidrológicos son comúnmente estudiados por los docentes e investigadores del DCAO y del CIMA y que en algunos casos tiene su lugar de trabajo en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Servicio de Hidrografía Naval (SHN) quienes tienen la responsabilidad de informar sobre las alertas que sucedan en el país. Por este motivo, el proyecto impulsa la articulación y la comunicación entre éstos (afectados e investigadores), para contribuir en la gestión de riesgos ante los desastres mencionados. Y brindar información sobre el origen, las causas y la predicción de dichos eventos para reducir el riesgo social.

La zona afectada por sudestadas

Alerta Temprana

Una de las respuestas más efectivas para reducir la vulnerabilidad humana al cambio ambiental es reforzar mecanismos de alerta temprana. Se pueden tomar muchas acciones para proteger la vida y propiedad si se reciben alertas en tiempo. Mientras que algunas amenazas son inherentemente impredecibles, muchas de éstas que ocurren como consecuencia de la degradación y manejo inadecuado del medio ambiente, y debido a actividades antrópicas pueden al presente ser anticipadas con algún grado de precisión. Las capacidades de alerta temprana se incrementan de manera constante, con avances tecnológicos en la observación del ambiente, su evaluación y comunicaciones.

Las componentes de un sistema de alerta temprana pueden clasificarse en:

  1. Monitoreo y alertas: Detección, monitoreo y pronóstico de la amenaza
  2. Conocimiento del riesgo: Se analizan los riesgos y la información se incorpora al mensaje de alerta
  3. Comunicación y difusión: El alerta se distribuye a las autoridades, gestores de riesgo y a la población
  4. Capacidad de respuesta: Puesta en marcha de planes de emergencia en respuesta al alerta para reducción de potenciales impactos
La coordinación y colaboración es fundamental para lograr reducir impactos en la población. La falla en uno de los componentes o la falta de coordinación entre ellos pueden conducir a una falla de todo el sistema.